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Screening of "Sacco & Vanzetti" film in Riga (Latvia) + Sacco and Vanzetti… a 87 años de su ejecución, con la memoria anárquica intacta ($hile)

From Riga, Latvia:

On August 24, 19:00, in the bar ‘Chomsky’ a film about “Sacco and Vanzetti” from 1971 was shown. After there was a discussion of the film and a talk about the activities of the Anarchist Black Cross and anarchist prisoners of Russia and Belarus.



This is a text written by Biblioteca Antiautoritaria Sacco y Vanzetti in Santiago, $hile, on the 87th year since the murder of Sacco and Vanzetti by the American State:

SACCO Y VANZETTI… a 87 años de su ejecución, con la memoria anárquica
intacta

“El enemigo nos quiere muertos y nos tendrá muertos para defender el
privilegio y la tiranía, para humillaros, para acobardaos, para
venceros, destruiros y encadenar los pueblos al carro de su esclavitud
(…) Y este mismo enemigo, clava sus inmundos tentáculos en la carne de
todos los pueblos de la Tierra, prepara el más grande militarismo del
mundo y se apresta a esclavizar la entera humanidad. Hay que aplastarle
la cabeza..”.

Bartolomeo Vanzetti

El 23 de Agosto de 1927 en Massachusetts, EEUU, son ejecutados en la
silla eléctrica Niccola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, dos inmigrantes
italianos y reconocidos anarquistas. Tras 7 años de juicio, son
encontrados culpables de robo con homicidio y se los condena a morir
electrocutados.

El caso de los compañeros Sacco y Vanzetti es quizá el que ha tenido
mayor repercusión internacional, es sin duda un caso emblemático por
todo el proceso judicial que los mantuvo en prisión y que generó
reacciones a nivel mundial.

Un importante hombre de negocios y su vigilante habían sido asesinados
durante un robo, esos eran los hechos y alguien debía ser juzgado por
aquello y pagar con la propia vida, para así acallar las críticas de la
alta burguesía del país.

Diversas campañas de Solidaridad se levantaron para exigir su
liberación, no solo por la férrea oposición ácrata hacia las prisiones,
sino que además, por la cantidad de burdos vicios legales y falsedades,
cuya único finalidad era la de conseguir la sentencia de culpabilidad.
Debían ser considerados culpables, a como diera lugar y a cualquier
costo, el juego típico de la democracia y la justicia que la defiende.

Preparando el terreno, aceitando los engranajes represivos

Para explicar el caso Sacco y Vanzetti, es preciso ambientarlo en la
atmósfera envenenada que se generó en los Estados Unidos al término de
la primera guerra mundial. Atmósfera saturada de odio patriótico
fomentada por el Ministro de Justicia.

En junio de 1919, un compañero de Sacco y Vanzetti, Carlo Valdinoci
muere al estallar una bomba que estaba instalando en la casa del Fiscal
General Mitchell Palmer, conocido por llevar adelante la campaña de
deportación y expulsión de anarquistas en EEUU. Por esta acción será
investigado y detenido Andrea Salcedo, quien posteriormente será
asesinado por la policía.

El cuerpo muerto del compañero es encontrado en la vereda del edificio
del Ministerio de Justicia, donde estaba detenido hace varias semanas.
La policía levanta la tesis del suicidio, mientras que lxs compañerxs
ácratas hablan de asesinato, pues un método clásico de tortura policial
era colgar a lxs detenidxs de los talones y amenazarlxs con arrojarlxs
al vacío.

Así entonces diferentes compañerxs comienzan a agitar solidariamente, en
ese contexto, dos días después del asesinato de Andrea Salcedo, Sacco y
Vanzetti son detenidos portando armas y panfletos en protesta al crimen
policial, luego son liberados, pero forman parte ya de un expediente de
catastro de anarquistas en la región.

A mano armada

En la tarde del 15 de abril de 1920, frente a una fábrica de calzados,
un hombre de negocios y un guardia fueron muertos a tiros y despojados
de una suma superior a los 15.000 dólares que llevaban para el pago de
salarios.

La cacería se desarrolló con velocidad fulminante. Fue uno de los tantos
atracos que entre noviembre de 1919 y julio de 1920 se produjeron en la
región occidental del Estado de Massachussets.

El hecho desató la ira de la prensa y el eco de esta indignación
repercutió en la Cámara Legislativa del Estado, que votó una recompensa
de 25.000 dólares, solicitada por el entonces gobernador Coolidge (más
tarde presidente de los Estados Unidos) para pagar a quien hiciera
condenar a los delincuentes. Por su parte otras importantes empresas
prometieron elevadas recompensas buscando obtener un culpable

Diecinueve días después del crimen, se había apresado a dos italianos,
para la policía, la urgencia de resolver el crimen era cuestión de
revancha y de dinero.

La venganza judicial

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron arrestados en Brockton la
noche del 5 de mayo de 1920, por un policía que buscaba a otro
individuo. Llevados a la jefatura, no se les acusó de ningún delito.
Sólo se les interrogó acerca de sus actividades políticas, la prensa
inmediatamente divulgó el hecho de que eran anarquistas, como prueba
moral de la capacidad de aquellos para delinquir.

Estaban condenados desde antes de que empezara el rito del proceso
jurídico. Sacco y Vanzetti comprendieron esto de inmediato, razón por la
cual decidieron jugar un papel activo en la defensa de sus ideas y
convicciones, no ocultando jamás sus posturas políticas y no entrando en
el juego de apuntar a otrxs compañerxs o de desmarcarse de alguno de sus
vínculos.

Ante la represión y la cárcel, levantaron la oposición anárquica,
haciendo frente a todo un engranaje judicial que buscaba no solo su
aniquilamiento físico, sino que en realidad perseguía que su derrota
moral fuese el caldo de cultivo para el freno de la lucha
antiautoritaria en todo el territorio.

La legalidad no nos define

Los dos prisioneros entendieron con absoluta claridad el papel que les
tocó desempeñar. El proceso en su contra más que la finalidad de
encarcelar a los responsables de un atraco, tenía un claro objetivo
transmitir el mensaje de represión y amedrentamiento, una señal de
alerta para todas aquellas voluntades que osaran levantarse contra el
orden impuesto. El Poder se daba “el lujo” de asesinar por electrocución
a dos compañeros aún cuando bajo sus propios códigos legales quedaba
claro que no eran responsables de la acusación.

Más allá de cualquier argumentación “legalista”, lo cierto es que nunca
hubo pruebas que situaran a Sacco y Vanzetti en el lugar del robo y
posterior asesinato y este hecho es una clara muestra del absurdo
jurídico, del cinismo dentro de la lógica de la Autoridad, pruebas más o
pruebas menos, los juicios son instancias teatrales donde simplemente el
Poder cobra revancha sobre las vidas que se alzan en su contra, ya sea
traspasando una ley específica o cuestionando todo el engranaje de la
Autoridad en su conjunto.

El juicio plagado de falsedades, infamias, pericias mal ejecutadas y
testimonios inducidos y retractados, fue la puesta en escena de todo un
despliegue político- represivo contra de las ideas anarquistas que Sacco
y Vanzetti defendieron hasta el momento de su asesinato. El juicio fue
un circo, donde desde un inicio la silla eléctrica estuvo encendida.
Mención aparte merece el hecho de que la condición de inmigrantes y su
origen italiano, pesaron como argumento para tendenciar el caso.

Lo cierto es que inclusive gran parte de la socialdemocracia se movilizó
también por su libertad, todo tipo de intelectuales liberales
manifestaron públicamente su apoyo intentando ejercer presión, esto
simplemente está determinado sobre una categoría jurídica: la inocencia
de ambos.

Nosotrxs apoyamos a un/una compañerx en función de su compromiso de
lucha antiautoritaria y no por las acusaciones que el Estado haga en su
contra. Por lo demás, creemos que llevar a la práctica el discurso de
“ni culpables ni inocentes” apunta precisamente a superar la dicotomía
entre ambos términos. Será la decisión de lucha del/la compañerx lo que
genere la solidaridad. En última instancia, asumir tal o cual acción
frente al poder será siempre una decisión individual.

La urgente solidaridad no descansa ni se contiene en las fronteras

Quizás uno de los puntos más ricos de toda la campaña en solidaridad con
Sacco y Vanzetti, es aquella combinación de tácticas que se enmarcaban
no sólo en la lucha por su libertad, sino la destrucción de todo aquel
entramado contra el que ellos lucharon cuando estaban en la calle,
oponiéndose al Capital como relación social, develando el rol del Estado
asumiéndolo como enemigo, renegando de cualquier tipo de autoridad.

Teniendo esto como punto de origen, la agitación constante rugía en las
calles del mundo de manera multiforme. Masivas manifestaciones, mitines
de solidaridad, huelgas generales, atentados contra símbolos del
capitalismo estadounidense y bienes de personeros responsables, entre
otros hechos, formaron parte del extenso abanico de combate. Y si bien,
como resulta obvio, existían diferentes ópticas sobre el cómo plasmar el
gesto solidario, nunca se perdió de vista que cada una de esas
herramientas apuntaban al mismo fin. Aquello es rescatable y
trascendente para las luchas del presente-futuro.

El juicio y sentencia contra Sacco y Vanzetti buscaba levantarse como
una advertencia a quienes se atrevieran a perturbar la tranquilidad de
los explotadores, sus lujos y comodidades. Así entonces, el nombre de
los dos anarquistas italianos se transformó en un símbolo para ambos
bandos en permanente oposición.

Por una parte los representantes del poder veían en Sacco y Vanzetti el
rostro de un entorno anárquico difuso que se atrevía a desafiar con
diferentes métodos y herramientas al orden impuesto, razón más que
suficiente para encarcelarlos y asesinarlos sin importar si eran o no
responsables del cargo que pesaba sobre ellos.

Y al mismo tiempo los dos compañeros encendieron una llama de
solidaridad y agitación, de propagación de acciones anárquicas. Sus
nombres se volvieron sinónimo de lucha y propiciaron un convulsionado
ambiente que desafiaba al poder mismo, más que a una autoridad en
particular.

Trascendiendo escenarios: de 1927 a 2014, de EEUU a Chile

La condena a muerte por electrocución es el fiel reflejo de la represión
y violencia estatal, pero no es la única. La represión va buscando los
caminos por donde avanzar, amoldando y amoldándose a los tiempos y
ritmos que corran. En el presente no amenzarà a lxs antiautoritarixs la
sombra de la pena de muerte, pero de igual forma se sepulta e intenta
aniquilar con sentencias de varios años o de perpetuidad a compañerxs en
función de sus opciones de vida. La violencia y la represión es la misma
en tanto el poder y la autoridad sigan existiendo.

No es la amenaza de la pena de muerte lo que hace urgente la solidaridad
con respecto a nuestrxs compañerxs ya sea encarceladxs o perseguidxs,
los lazos anárquicos siempre han sido activamente solidarios,
independiente de juicios y sentencias, pero sin duda, debiesen
intensificarse cuando sube la oleada represiva.

Y así como la represión se mantiene pese a cambiar de modalidad, la
solidaridad debiese explotar cualquier canal para continuar siempre
vigente, perpetuando y proyectando la lucha más allá de cualquier
frontera y dificultad coyuntural, porque la guerra social no se detiene,
avanza o se define en función de la represión, son otros los vaivenes
que van acelerando o relentando los pasos. Por ello es tan importante
aportar, desde lo individual y colectivo, a un flujo de energía común,
de pasión destructora contra el dominio, no delegando el aporte como si
fuese tarea de alguien màs que nosotrxs mismxs.

Quizá la idea/acción trascendente a todo este proceso contra los
compañeros Sacco y Vanzetti es que en el momento más duro de la lucha,
decidieron abrazar con más fuerza y pasión las ideas anárquicas.
Mientras llovían las amenazas y las condenas, los dos compañeros se
afirmaron en la lucha contra toda autoridad, en la lucha por la
libertad plena. Ese valor y esa coherencia de vida se vuelven el mayor
combustible para continuar encendiendo el fuego de la irreductible
llamarada antiautoritaria.

En ese sentido, la fuerza de los hechos, anulan el carácter y aura
victimista con el que algunas tendencias intentan envolver a los
compañeros, haciéndolos aparecer como inocentones e ingenuos, alejados
de todo plano confrontacional contra el Poder. Nosotrxs recordamos su
carácter esencialmente anárquico, sin renegar nunca de sus ideas y
vínculos a cambio de clemencia.

Si hoy lanzamos estas líneas a su memoria es para traerlos al presente,
pelear a su lado y al lado de todxs aquellxs solidarixs que hicieron
algo por detener el engranaje asesino. Los saludamos a ellxs, no a
nosotrxs. Rescatamos sus experiencias de vida, no como mera consigna o
fotografía, la memoria iconoclasta es capaz de ver, tras el rostro
difamado por la prensa y la justicia, a compañeros de carne y hueso,
equivalentes a todxs nosotrxs en la lucha contra el Poder.

Lejos de los museos y la historiografía, avanzan en nuestra memoria,
conversaciones y pasos, los traemos en complicidad a la calle, como
compañeros de acción que enfrentados a situaciones adversas supieron
vivir con dignidad el encierro, abrazando la idea/pràctica
antiautoritaria.

Mantenemos su nombre el alto para traerlos a un continuo presente de
lucha, aún cuando en momentos podía verse amarillo llamarse así, por la
forma legalista e “inocente” en que constantemente son recordados pero
para nosotrxs siempre han sido compañeros de ideas y vidas negras, que
no le pertenecen a la “bondadosa campaña cultural anarquista” sino que
son parte de una irrefrenable marea contra la dominación. Y en ese
tránsito histórico de lucha, enmarcamos cada una de nuestras vivencias y
sus proyecciones.

Saludamos cada instancia y gesto que mantiene viva la memoria de Sacco
y Vanzetti, como es el reciente llamado y convocatoria a una Semana de
Solidaridad Internacionalista con lxs Anarquistas en Prisión que lleva
el nombre de los compañeros y recuerda el día de su ejecución

La afinidad en las ideas/prácticas que desafían al Poder y combaten la
autoridad allí donde ésta resida, merecen nuestra cómplice hermandad,
por ello más que circunscribirnos a una ideología determinada y
alejándonos de caricaturas y barreras, vinculamos nuestros pasos con
quienes sin ser necesariamente Anarquistas nos encontramos en el camino
de negación al orden impuesto, independiente de las maniobras
represivas.

A 87 años de la ejecución de ambos compañeros, nos parece importante
rescatar su historia, sus vidas, traer al presente una historia que
mucha más que “inocencia”, “injusticia”, “làstima”, “discriminación”,
nos habla de convicción, de lucha y de enfrentar con decisión de combate
ante cualquier escenario en que nos encontremos. Hoy, tal cual como lo
hemos hecho durante años anteriores y en distintas circunstancias
recordamos con memoria y decisión de lucha la insurrecta vida de los dos
compañeros.

Porque la lucha contra el poder avanza y se desarrolla con la memoria de
todxs nuestrxs compañerxs muertxs. Porque sus nombres y rostros no son
meros datos a recordar o recopilar sino que energía creadora en un
presente de lucha sin retorno.

Mantenemos vivxs en nuestra negra memoria a lxs compañerxs Carlo
Valdinoci, Andrea Salcedo, Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, a
nuestrxs hermanxs Claudia Lopez, Mauricio Morales, Johnny Cariqueo y
Sebastian Oversluij entre tantxs otrxs.

Biblioteca Antiautoritaria Sacco y Vanzetti
Agosto 2014
$hile.

Send reports and mentions of events and actions occurring for international action week for anarchist prisoner solidarity to 325 and we will collect them for a chronology and publishing.

Solidarity is our weapon

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This entry was posted on Wednesday, August 27th, 2014 at 7:27 pm and is filed under Prison Struggle.