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Sobre las recientes detenciones por lucha callejera (Chile)

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Como ya es sabido, en los últimos meses ha existido una serie
detenciones de jóvenes acusadxs de participar en disturbios y
enfrentamientos con las fuerzas represivas, acciones llevadas a cabo por
encapuchadxs en universidades. Algunxs de ellxs hoy permanecen en
diversos regímenes de encierro, desde arrestos domiciliarios hasta
prisiones preventivas.

Algunxs compañerxs ya han reflexionado sobre el rol de la represión
selectiva del Estado y de cómo l@s poderos@s intentan ir quitando
terreno a las diversas expresiones de conflictividad contra el orden
establecido. (http://www.hommodolars.org/web/spip.php?article5359)

Nosotrxs, individuxs que nos encapuchamos y utilizamos la violencia
insurrecta contra l@s opresores/as como parte de la lucha multiforme por
la liberación total, creemos que depende principalmente de nosotrxs
mismxs si nuestras prácticas de lucha terminan por apagarse de manera
definitiva. Por lo mismo, queremos hoy difundir algunas de nuestros
análisis y reflexiones.

1.La situación represiva.

Es evidente al analizar la situación represiva, que el poder ha estado
ampliando el radio de acción represivo a sectores más allá de los ya
conocidxs enemigxs internxs (ex militantes de guerrillas marxistas no
arrepentidxs, anarquistas insurreccionales y mapuches en resistencia),
para sembrar el castigo y el miedo entre estudiantes movilizadxs
radicalizadxs y otros sectores que emprenden diversas luchas al interior
de la sociedad.

Esto ya se avizoraba y anunciaba en un contexto de “movilizaciones y
agitación social” en donde el poder intenta imponer como única forma de
trasformar la realidad el ajustes al sistema a través de las
instituciones y los conductos pacíficos y establecidos por el orden
democrático.

Para lograr tal fin, l@s poderos@s, en paralelo al despliegue de su
ejército comunicacional y periodístico, afinan sus mecanismos legales,
endureciendo la Ley de Control de Armas en paralelo a la Ley
Antiterrorista, para castigar a lxs alzadxs y sembrar el miedo buscando
inhibir los actos de revuelta y de violencia revolucionaria.

2. No todo está vigilado: contra el victimismo y la idea de que todo es
un montaje.

Un error muy grave cuando el poder despliega su represión es dejar que
ésta fluya sin resistencia ni ofensiva alguna de nuestra parte, así como
también pensar que el enemigo nos tiene a todxs vigiladxs y que es
imposible llevar a cabo conspiraciones, ataques y actos de violencia
contra el poder.

Una noción recurrente a combatir es la idea de los montajes, la cual
para algunxs suele ser el primer discurso defensivo (casi como un
comodín) a la hora de enfrentar la represión. Esta idea suele
acompañarse de la idea de la víctima inocente y del “derecho a
manifestarse”.

Contrario a lo anterior, la postura anárquica insurreccional y los años
de experiencia en este y otros territorios plantea que es posible
mantener la coherencia revolucionaria y al mismo tiempo rechazar los
cargos y acusaciones impuestas por el poder, sin asumir ni validar la
lógica de culpables e inocentes, propia del lenguaje y de los mecanismos
jurídicos y legales creados por l@s poderos@s.

También, es importante combatir la idea de los montajes en relación a la
estúpida creencia de que toda acción de ataque viene siempre de la
policía. Por supuesto que la represión suele sembrar pruebas contra
quienes desea perjudicar, pero algo distinto es descartar la idea de que
existen individuxs que libre, consciente y autónomamente deciden
organizar, planificar y llevar a cabo ataques contra la autoridad y su
normalidad.

Nuestra posición no es la de jóvenes estudiantes o “luchadorxs sociales”
que luchan con sus manos limpias y se manifiestan pacíficamente. Nos
posicionamos como enemigos declaradxs de toda forma de autoridad,
dispuestos a organizarnos para fabricar bombas molotovs, levantar
barricadas y atacar a la policía cubriendo nuestrxs rostrxs para no ser
detectadxs por los ojos de la represión.

3. A no detener el accionar

Este es un momento que hay que saber aprovechar para fortalecernos como
individuxs y como grupos de acción anarquista.

El momento es propicio para profundizar nuestra crítica hacia el orden
social en su conjunto, impulsando en la práctica el rechazo a las normas
y ofertas de comodidad, arrepentimiento y victimismo que ofrece la
sociedad.

Es tan importante hoy defender la lucha callejera en los espacios de
combate ganados con décadas de prácticas de insurrección como también
combinarla con otras prácticas de revuelta en otros espacios, tal como
lo han entendido y llevado a la práctica lxs compañerxs que hace unos
días levantaron barricadas en distintos puntos de la ciudad.
(http://www.hommodolars.org/web/spip.php?article5364)

Sin bajar la guardia, minimicemos los riegos y combatamos las
imprudencias. Tengamos siempre presente que en la continuidad y
proliferación de la acción autónoma, en nuestra capacidad de proyectarla
en el tiempo y de activar la creatividad radica la potencialidad del
ataque difuso e informal, para ser un peligro para el poder y no hacer
de nuestros pasos algo predecible para el enemigo.

A quitarle terreno al miedo, el silencio y el inmovilismo que intenta
imponer el poder para frenar el avance insurreccional.

Afilemos discurso y acción.

Solidaridad con lxs presxs de la lucha callejera y con todxs lxs
compañerxs secuestradxs por el poder.

Algunxs encapuchadxs antiautoritarixs.

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This entry was posted on Saturday, August 15th, 2015 at 2:06 pm and is filed under Social Control.